… un grano de arena!

Unir los puntos, pero con imaginación

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Siempre que exploramos la innovación como concepto y como práctica, resulta poco menos que improbable que no se nos atraviese en el camino la frase “PENSAR FUERA DE LA CAJA”, y así como aparece, en cada una de sus referencias encontramos un intento más o menos sofisticado para explicar lo que implica, sobre todo cuando se trata de estimular a otros para pensar de una manera diferente.

Y es que la innovación misma es eso en esencia, es pensar diferente y es accionar diferente, y cómo cuesta trabajo, pero el problema no está la definición, porque todo mundo es capaz de entender cualquiera de las definiciones que se le presenten, el problema está en si somos capaces de llevar a cabo el simple ejercicio de pensar desde otra óptica y consecuentemente actuar tomando como base otra perspectiva.

Cuando la incapacidad de “pensar de manera diferente” hace acto de presencia a la hora de resolver un problema, con bastante frecuencia esto suele ser resultado de nuestra natural predisposición para aceptar como ciertas e irrefutables ideas y creencias preconcebidas y, peor aún, suele ser resultado también de asumir que disponemos ya de la información necesaria para intentar resolver dicho problema, lo cual nos lleva a privarnos casi de manera inconsciente del “derecho a observar y del derecho a preguntar” para simplemente ampliar nuestra perspectiva y para intentar entonces resolverlo de una manera que a nadie más se le hubiera ocurrido.

A eso se le llama también “romper paradigmas” pero la pregunta clave aquí es ¿y cómo nos deshacemos de esos paradigmas?, paradójicamente la respuesta es simple y tiene tres componentes: 1) actúa; 2) observa; y 3) pregunta.

ACTUAR
Implica abandonar tú zona de confort. Trabajar sobre la base de lo que conocemos o lo que nos es familiar siempre será preferible a hacerlo con lo desconocido o lo que no dominamos.

OBSERVAR
Pero en un pleno ejercicio de exploración. La frase “pensar fuera de la caja” surgió del famoso juego de “unir los nueve puntos”, un juego cuyo objetivo es conectar nueve puntos dibujados en una hoja de papel usando cuatro líneas rectas sin despegar la pluma del papel y sin trazar la misma líneas más de una vez y donde la única forma de lograrlo es curiosamente “dibujando líneas que llegan más allá de la caja” que imaginativamente preconcebimos al ver el cuadrado que forman los nueve puntos.

PREGUNTAR
No asumas que lo sabes todo. Si nunca has jugado el rol del adulto que hizo la pregunta “tonta” y digo adulto porque a los niños le perdonamos siempre la pregunta “inocente”, entonces quizá es momento que lo hagas, porque de ahí también surgen las ideas.

Y para muestra un botón bastante ilustrativo de cómo un adolescente, aplicando estos tres componentes (actuar, observar y preguntar) se ganó en 1982 el reconocimiento formal como el inventor del “email”.

Aquí el dato, en 1978 a un joven llamado Shiva Ayyadurai (en ese entonces de 14 años) el Director de la Red Informática de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey le impuso un reto: convertir el antiguo sistema de comunicación interno basado en papel, en uno electrónico.

Este chico, simplemente aceptó el reto (ACTUÓ), no tenía la edad ni tenía la necesidad de hacerlo, pero sí el talento. Luego OBSERVÓ que a la hora de escribir un comunicado interno cada secretaria utilizaba un “De Quién”, un “Para Quién”, un “Con Copia para”, a veces un “Con Copia Oculta para”, un “Asunto”, una “Fecha” y un “Mensaje”. Finalmente PREGUNTÓ a sus mentores (que los tuvo)… y el resto es historia que prevalece viva, se puso a programar y hoy seguimos amarrados a su creación.

Una historia muy polémica por cierto, porque aunque a este chico se le reconoce oficialmente como creador del “EMAIL” como palabra y como sistema, lo cierto es que al correo electrónico le sobran padres.

Otro dato curioso aquí es que cuando hoy pensamos en un adolescente difícilmente le atribuiríamos una creación como esa, porque los identificamos como inmaduros, flojos, obsesivamente conectados a la red y permanentemente desconectados de la realidad, pero la otra cara de la moneda es que aman el “shopping online”, influyen en las compras del hogar, quieren trabajar desde temprana edad y quieren cambiar el mundo, porque por extraño que parezca, son más consientes que otras generaciones de la ecología y representan más del 25% de la población mundial.

Moraleja…
Para pensar fuera de la caja… ACTÚA, OBSERVA y PREGUNTA… y quizá seas quien termine ayudándonos a reemplazar ese “viejo sistema de comunicación llamado email” por una mejor herramienta de comunicación.

Por José Luis Ayala
… un grano de arena!

Nací en Michoacán, me formé en Jalisco y aterricé hace algunos años en Nuevo León… hoy me mueve el pensamiento pragmático, crítico y directo.

Me formé como Abogado, pero nunca ejercí la profesión, me volví un apasionado de la tecnología cuando imaginé su potencial.

Hoy dirigo… INKOO

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