… un grano de arena!

Por los que siempre han visto las cosas diferente

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En una traducción aproximada (“here’s to those who have always seen things differently”) fue así como empezó la conferencia del martes pasado en la que Apple presentó lo más “nuevo” de su portafolio: el iPhone 6 y el Apple Watch… y detrás de eso… un gran pliegue de elementos visuales y auditivos para mostrar lo maravilloso que sería lo que estaban a punto de anunciar.

No es el caso redundar en todo lo que ya se ha dicho en los medios tanto en pro como en contra de lo que la empresa de la manzana presentó… primero porque como suele suceder con empresas como esta, o los amas o los odias y de ambos enfoques ya hay demasiado en las redes sociales… y segundo porque hasta que no los tenga en mis manos (iPhone 6+ y Apple Watch), no hay mucho que decir ya.

Lo que si me gustaría compartir con los que nos escuchan es una reflexión alrededor de una innovación y la forma de presentarla… y en ese sentido, no de ahora, sino de siempre… Apple tiene mucho que enseñarnos.

Primero sobre innovación…
Una de las críticas sarcásticas que pude leer en Twitter por lo presentado por Apple simplemente decía: “BREAKING: Apple invents time”.
Más allá de la crítica misma, lo cierto es que en el lenguaje cotidiano la innovación de pronto se nos presenta tan devaluada por la forma en que se usa o abusa de ella, que bien vale la pena distinguirla de la invención.

La innovación incluye una invención, pero a la inversa la invención no siempre implica innovación.

No recuerdo con precisión a quien se le atribuye, pero comparto mucho la definición que se presenta a modo de formula: invención + comercialización = innovación. Si somos capaces de inventar algo, pero no somos capaces de comercializarlo, entonces deja de tener sentido y eso no es innovación.

Seguro que Apple no inventó el tiempo el martes pasado, pero seguro que innovó porque no hay la menor duda de que habrá una legión de fans dispuesto a pagar por una forma distinta de presentar el tiempo en la muñeca… y una que otra cosita fancy alrededor de él.

Ahora sobre la presentación…
No es uno sino varios libros los que se han publicado alrededor de la forma en que las presentaciones de Apple y muy particularmente las de Steve Jobs se hacían o se hacen… algunos dicen que “el más brillante invento de Apple no está hecho de aluminio, circuitos y cristal de zafiro… está hecho de palabras (muy pocas), de imágenes (muy espectaculares) y de videos (todo un genero en si mismos)”.

La presentación del martes pasado no fue la excepción, un tanto distinta a las de Jobs, pero a fin de cuentas en la misma línea… el promedio de duración de estas presentaciones ha sido de 88 minutos y mientras Steve Jobs permanecía en el escenario un promedio de 40 minutos, Tim Cook lo hace un promedio de 20. Diferencia insignificante si no fuera porque Cook ha decidido al parecer dejar que brillen los miembros de su equipo… aunque no todos son tan elocuentes como seguramente lo habría deseado Jobs.

Como sea, parodiadas o no, las presentaciones son espectaculares y cumplen cabalmente su misión… cautivar a la audiencia presente y más aun a la audiencia en línea, provocando una especie de “sensación de espera interminable“ para los más fieles seguidores de la empresa de la manzana… y todo por lo que algunos todavía califican como una simple presentación.

En resumen si innovación es igual a invención más comercialización… Apple siempre se ha adelantado un paso en eso, con sus presentaciones logra lo que pocos… innovación + PRE-comercialización.

Por José Luis Ayala
… un grano de arena!

Nací en Michoacán, me formé en Jalisco y aterricé hace algunos años en Nuevo León… hoy me mueve el pensamiento pragmático, crítico y directo.

Me formé como Abogado, pero nunca ejercí la profesión, me volví un apasionado de la tecnología cuando imaginé su potencial.

Hoy dirigo… INKOO

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