… todo es personal!

El verdadero valor del fracaso

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Gracias este espacio y a mi rol de emprendedor-empresario con Diverza he tenido la fortuna de hacer contacto con personas que me cuentan sus historias de emprendimiento, algunas con optimismo (convencidos de que su proyecto es grandioso), otras con frustración (ante las dificultades para obtener apoyo), todas positivas por supuesto, se trata a fin de cuentas de intentos por crear valor, por ser independiente, por ser empresario, pero lo que me llama la atención de esas historias es que casi todas tienen un cierto tinte de miedo al fracaso, en mayor o menor medida.

Y algunas veces me han hecho la pregunta directa: ¿cómo hacerle para superar el miedo y soltar amarras?. Sobre todo cuando creen tener una idea que podría ser un gran negocio, al menos una idea que podría darles la independencia que anhelan pero que no la ejecutan o no completan porque en su cabeza aparece un freno en la forma de dos simples preguntas: ¿y si no funciona? ¿y si luego no consigo trabajo?.

Mi respuesta siempre es la misma y lo he dicho ya en otras ocasiones en este espacio… “es válido tener miedo, lo que no es válido es dejar que ese miedo te congele al grado de la inacción”.

Las grandes historias de éxito que escuchamos con bastante frecuencia en estos tiempos curiosamente han sido precedidas o de un fracaso reciente o de una serie de fracasos a lo largo de la vida de algunos que hoy son considerados íconos:

Steve Jobs: aparte de sus grandes fracasos con la Apple I (que sólo logro vender 175 unidades) y Lisa, quizá su más grande fracaso fue elegir socio, si como “socio” puede definirse a quienes finalmente le arrebataron su empresa.

El otro día platicaba con un amigo sobre la biografía de Jobs, escrita por Walter Isaacson y ambos hacíamos la referencia de que curiosamente en ese libro no se cuenta la parte de su vida que resulta ser la más valiosa: el tiempo que estuvo fuera de Apple… porque todo lo que hizo estando fuera (derivado de un gran fracaso) le permitió regresar y crear una nueva Apple.

Richard Branson: este señor, dueño de un conglomerado de más de 400 empresas, aparte de ser un “SIR”, es millonario y es filántropo, pero pocos saben que sus primeras startups casi lo envían a la cárcel dos veces, una vez por publicar información falsa y otra por evadir de impuestos.

Él mismo lo dice y hace la reflexión: “Me prometí a mí mismo que nunca volvería a hacer nada que me pudiera llevar a la cárcel o hacer cualquier tipo de negocio que me pudiera avergonzar.”… lo primero lo ha cumplido, aunque lo segundo quizá no tanto, seguro que ha sentido una poquita de pena con algunos de sus fracasos posteriores.

Nicholas Woodman: es uno de los millonarios más jóvenes del mundo gracias a su creación, la cámara GoPro. Lo que pocos saben es que antes de que este emprendimiento fuera lo exitoso que es hoy sus dos startups anteriores habían sido un rotundo fracaso.

Como en los ejemplos anteriores, esos dos fracasos fueron la causa del nacimiento de GoPro y aunque el tercer intento fue con más cautela (en el nacimiento de la empresa él era el único empleado) .

Finalmente, cualquier startup, empresa, idea o concepto estará ligado, desde sus orígenes, con sus fundadores. Hay un vinculo indisoluble entre ellos, sus fracasos y el posible y hasta casi seguro éxito de los intentos posteriores… yo lo pintaría de esta forma: “soy lo que soy gracias a mis éxitos, pero principalmente gracias a fracasos… porque el fracaso es la más valiosa forma de aprendizaje.”

Y para muestra un botón… Cemex y Lorenzo Zambrano o Lorenzo Zambrano y Cemex, que después del mérito de haber llevado a esta empresa de un nivel local a un nivel mundial, pasó por grandes fracasos… los cuales por cierto, son la clave del éxito que hoy tiene.

Referencia…
Mucho se ha dicho y seguirá diciendo de Lorenzo Zambrano, pero una de las cosas que no se dice mucho es que tuvo la genialidad de formar un equipo de directores altamente independientes… por eso ha sido tan tersa la transición ante su ausencia.

Por José Luis Ayala
… todo es personal!

Nací en Michoacán, me formé en Jalisco y aterricé hace algunos años en Nuevo León… hoy me mueve el pensamiento pragmático, crítico y directo.

Me formé como Abogado, pero nunca ejercí la profesión, me volví un apasionado de la tecnología cuando imaginé su potencial.

Hoy dirigo… INKOO

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